Planta baja. Vestíbulo de entrada
Arquitectónicamente, el vestíbulo de entrada ha sido concebido como un espacio de representación. Sin embargo, una vez determinada la funcionalidad del edificio como museo del Patrimonio Municipal, este espacio se utilizará para distintas funciones, siempre incluido en los recorridos expositivos. Para la inauguración del Museo se ha diseñado un montaje de esculturas que refuercen el discurso de los itinerarios interiores.
Como un inicio y cierre del recorrido, el vestíbulo de entrada pondrá en contacto al visitante con unas obras cuyo significado y contenido narrativo, puestos en relación, refuercen el mensaje de exposición de algunas de las señas identificadoras de la ciudad, esto es, el factor de la contemporaneidad que identifica a la ciudad y que se expone en la sala III dedicada al arte del siglo XX, jerarquizada por la presencia de Picasso,
y sus valores edénicos, materializados por un itinerario temático denominado MÁLAGA CIUDAD DEL PARAÍSO. La fachada de cristal permite la fusión con el exterior, protagonizado por la luz, el mar y la naturaleza, que se imponen en esta zona del urbanismo malagueño por la presencia del Parque y el Puerto.
Brotons con Punto de partida, punto de retorno y Carmen Perujo con Alboreá nos reconcilian con la materia al emplear la tierra como base de sus obras al margen de unas formas que nos familiarizan con la fauna, palomas en el caso de Perujo o con los objetos cotidianos de raíces ancestrales en la obra de Brotons.
Antonio Jiménez con
Truncada trabaja la piedra, y su dureza se ablanda visualmente al aplicar juegos cromáticos sobre ella como aquellos magdalenienses que invocaban a las fuerzas sobrenaturales rescatando de las formas los elementos materiales que necesitaban para su subsistencia. Frank Rebaxes y Antonio Yesa sugieren el movimiento y la transparencia del viento con unas creaciones que titulan Óvulos entrelazados y Ora pro nobis, respectivamente.
José Luis Sánchez con Ondas nos sugiere el medio vegetal con un metafórico árbol que bien puede representar esa masa verde que se proyecta al exterior con la arboleda del Parque. Y en fusión con la naturaleza sublimada, el hombre, ejerciendo como tal en la interioridad que expresa Diego Santos en Pensar en silencio, con una fuerza de recuerdos miguelangescos en el Torso de Moreno Rodrigo y sugiriendo una esperanzada eternidad,
como la de la regeneración perpetua de la naturaleza, en el Lázaro de Jesús Martínez Labrador.
La colección municipal cuenta con sesenta y seis escultores en su nómina, todos tendrán cabida en los sucesivos montajes que se realizaran en los espacios dedicados al arte del siglo xx, y su selección siempre se justificara por el relato en el que estén inmerso. Por ello, en esta primera muestra, están los referidos mas arriba. Sin duda no son todos los que son, pero sí están porque son los que por sus obras y significados ayudan a construir ese relato que explica la característica de la contemporaneidad de la colección municipal además de ayudar a explicitar los significantes diferenciadores del territorio, uno de los principales objetivos del MUPAM.