Planta 1. Pasillo de tránsito
Este espacio, concebido como lugar de tránsito entre el MUPAM y la Sala de Exposiciones Temporales del Ayuntamiento, que cuenta con unas condiciones ambientales muy específicas, se ha pensado como un medio para conectar al visitante con la ciudad mediante un recorrido titulado “Málaga en el tiempo”, itinerario marcado por las imágenes que desde el siglo XVI se concretó de ella y su cartografía histórica.
Málaga es una ciudad con 2800 años de Historia desde que se fundó la colonia fenicia Malaka en la colina de la Alcazaba en el 800 a.C.. La arqueología ha ido señalando su crecimiento desde esas fechas en adelante perfilando la ciudad romana y la islámica hasta el siglo XV. A partir de entonces, una vez incorporada a la Corona de Castilla, su suelo no sólo fue creciendo en forma de estrella y en función de las instalaciones de conventos fuera del área histórica, sino que, intramuros, fue adaptándose a las necesidades de su nueva situación de castellana y cristiana.
Estos procesos han generado una cartografía, general o sectorial, que nos narra la evolución urbanística de la ciudad desde el siglo XVI al XXI, y los perfiles que como imagen ha ido proyectando de sí misma.
La unidad temática para este espacio de tránsito se ha estructurado a partir de dos visiones: la general que aporta la cartografía a lo largo de los siglos XVII-XX, y la particular que presenta espacios urbanos puntuales a través de proyectos urbanísticos desarrollados por la planimetría. Las secuencias desarrolladas son las siguientes.
LA CIUDAD DE LA EDAD MODERNA EN LOS PLANOS Y CARTOGRAFÍA DE LA ÉPOCA: DE 1487 A 1791.
A partir de un montaje didáctico basado en reproducciones, dadas las condiciones ambientales de este espacio, se secuencia la ciudad a partir de unidades urbanas emblemáticas. La Imagen de la ciudad transmitida por dibujantes y grabadores de la Edad Moderna nos acercara a las claves de difusión elaborados durante los siglos XVI (Wyngaerde y Civitatis Urben Terrarum) al XVII (1634. Pedro Texeira, 1680, Van Braam, 1693, Hercules Torelli) y XVIII (1707 Álvarez de Colmenar, 1725, Van Kaulen 1750, Chereau), información que se complementa con la cartografía de la época (1693, Hercules Torelli, 1717 Bartolome Thurus, 1750 Ingenieros militares). Seguidamente se secuencia las principales empresas urbanísticas acometidas en este periodo: la Plaza Mayor y El Puerto.

La Plaza Mayor fue la primera intervención importante que se efectúa en Málaga tras su toma. En época islámica era un espacio formado por la intersección de cuatro calles que dio lugar a que se le denominara en un primer momento la Plaza de las Cuatro Calles. Una vez incorporada a la Corona de Castilla se elige este lugar como espacio de representación y en él se ubican las principales instituciones y edificios públicos de la ciudad: el Ayuntamiento, la Cárcel, Casa del Corregidor y el Convento de las Agustinas, estando representados en ellas todos los poderes cívicos y religiosos de la ciudad. Como lugar en donde se centralizaban éstos, se potenció su carácter emblemático con su uso y ornato. Fue el espacio para todo tipo de celebraciones, tanto lúdicas como religiosas o civiles ya que sirvió para fiestas, ajusticiamientos o mercado indistintamente.
Un documento precioso es la vista que nos deja de ella Antón van de Wyngaerden en 1565 en donde se aprecia ya la existencia de la Fuente de Génova, hoy afortunadamente reinstalada en ella. En el Siglo XIX sufre una importante remodelación efectuada por José María Sancha que la dota de una aspecto muy similar al actual y cambiando la fuente renacentista por otra de talleres franceses, la Fuente de las Tres Gracias, actualmente en la Plaza Torrijos. También en el siglo XVII se realizaron importantes obras de infraestructura, como fue la apertura del Camino de San Telmo, de Francisco Cordón, acceso que favorecía la comunicación de la ciudad con el resto del país desde el interior.
LA ILUSTRACIÓN Y LA MODERNIZACIÓN DE LA CIUDAD
Con el reinado de Carlos III Málaga también se beneficia de su programa de modernización. Se funda el Montepío de Viñeros y La Sociedad Económica de Amigos del País, se expulsa y desamortiza la Orden de los Jesuitas y se afrontan importantes obras de infraestructura como la creación de La Alameda, el nuevo espacio de representación de esa Málaga moderna e Ilustrada.
La Institución del Montepío de Viñeros genero una ilustrativa obra de José Inza que pertenece al Ayuntamiento y se posee además el estudio preparatorio que traemos a la presente exposición mediante su reproducción. La imagen de la ciudad durante la Ilustración nos la ofrece una serie de vistas efectuadas en 1780 de autor anónimo o la elaborada por Barire Foulp para el libro de Francis Carter y la cartografía de Julián Sánchez Bort, 1784, Joaquín Villanova, 1785 o José Carrión de Mula, 1789. Época de modernización del lugar, se benefició de importantes empresas urbanísticas como la creación de la Alameda, y los proyectos del acueducto de San Telmo y la desviación del río Guadalmedina.
La Alameda, se recrea mediante ilustraciones de la revista El Guadalhorce o de Rojo Mellado del siglo XIX, el plano de parcelación de 1786 de Miguel del Castillo y el de la Parcelación del solar del castillo de San Lorenzo de 1800. El proyecto de desviación del río Guadalmedina se consigna mediante los planos de Joaquín Mª Perry realizado en 1808 y el del Acueducto de San Telmo con el de Ramón Vicente Monzón de 1786.
LA CIUDAD DEL SIGLO XIX Y EL DESARROLLO URBANÍSTICO
Cinco planos dan cuenta de las profundas modificaciones que sufre el suelo de Málaga a lo largo del siglo XIX: el de 1805 de Onofre Rodríguez, el de 1838 de Rafael Mitjana, 1863, Pérez de Rozas, y 1892 de Emilio de la Cerda. Una ciudad que se encuentra con más de un tercio de su superficie para construir y remodelar después de las desamortizaciones efectuadas sobre las propiedades eclesiásticas. De todo ello no solo surge una ciudad moderna y europea en donde se le ha aplicado al suelo ideologías urbanísticas en la modernidad sino que aparecen nuevos espacios emblemáticos que explicitan los nuevos intereses de la ciudad.
El Parque, Calle Larios y la Plaza de la Merced, este último, territorio connotado de singularidad no solo por ser el espacio representativo de la ideología progresista de la ciudad a través del Monumento a Torrijos, sino también por ser el lugar de nacimiento de Picasso. Planimetría e imágenes de todo ello se recrearán en este apartado y como una síntesis, la Decoración del techo del Teatro Cervantes, de la Colección Municipal, con La Alegoría de Málaga, de Bernardo Ferrándiz, nos acercara a una mejor comprensión de Málaga en el siglo XIX.
Por último, Los planes de desarrollo urbanísticos de Daniel Rubio de 1928, José González Edo de 1950, y el PGOU de 2005, nos acercará a una Málaga que se asoma al siglo XXI con la aspiración de proyectarse como un espacio para el desarrollo económico-industrial y la Cultura.
