15 de junio al 16 de septiembre de 2007
En 1957 cuatro pintores (pudieron ser cinco si Rodrigo Vivar no se hubiera quedado en tierra por una desgracia familiar), junto a otros aventureros culturales (Serra y Ramos, padre e hijo), emprendieron la aventura de acercarse a Picasso y recuperarlo para Málaga.
Lo hicieron con la pretensión de que viendo su arte, y sus inquietudes artísticas esencialmente, el malagueño adormecido despertara, los ayudara y, sobre todo, se volviera a sentir malagueño.
Apenas sirvió una garrafa de "Málaga Virgen" y la presencia de cuatro casi adolescentes pintores, cargados de osadía y buenas intenciones artísticas, para hacer reaccionar al que ya era considerado el artista por excelencia de la vanguardia mundial.
El relato del encuentro por parte de los protagonistas no es sólo emotivo sino revelador de esa activación de la memoria y de los sentimientos de Picasso hacia Málaga.
La reacción fue inmediata: por recibirlos, ayudarlos y, especialmente, organizar una Exposición de Pintores Malagueños en las escaleras de su villa de Cannes, "Villa California", cuyo jardín era en sí mismo un museo del universo escultórico picassiano. Un jardín en donde estos pintores pudieron fusionarse con el espacio y con el arte de Picasso, y con Picasso mismo, que no reparó en fundirse, en su estudio particular y en las escaleras de su casa, con los artistas malagueños y con sus pinturas.
Todos juntos, que no revueltos, materializaron el espíritu artístico de Málaga en esa mítica exposición que Picasso denominó de "Pintores malagueños".
Después vinieron las comidas y cenas, las ayudas económicas, París y Sabartés y la donación bibliográfica. Pero mientras, queda en el recuerdo su llamada para asegurarse de que llegaron bien a París pese a las adversas condiciones meteorológicas y no recibir respuesta inmediata de su llegada, o su preocupación por el desarrollo de sus actividades en la capital francesa.
En todo el proceso del viaje, de Cannes a París, Picasso se responsabilizó de sus colegas / discípulos / admiradores / malagueños, no tanto por ellos, que también, sino por lo que representaban, por lo que traían de vínculo con sus orígenes, probablemente porque a través de ellos constató que estos lazos estaban más vivos de lo que él mismo reconocía.
El itinerario Málaga-Cannes-París-Málaga marca una secuencia en la vida de Picasso que significa su reencuentro emocional con su ciudad natal. El comienzo de un camino ininterrumpido que ha servido para fusionar eternamente a Málaga con Picasso más allá del hecho circunstancial de ser su lugar de origen.
Esta exposición, organizada a los cincuenta años de realizarse tal viaje, pretende reivindicar para la historia el papel que desarrollaron estos cuatro pintores malagueños, pertenecientes a la Peña Montmatre y representantes de la reacción del ambiente artístico local, para incluir a Málaga en el proceso de modernización artística de España mediante la motivación de Picasso.
Cada cual lo hizo a su manera. Picasso les ayudó a confirmar su trayectoria y a que bajo su espíritu, y a la vuelta del viaje, Málaga se comprometiera con la modernidad artística.
Sirva esta exposición para rendirles un homenaje.
El recorrido por la Temporal se completa con un segundo itinerario que enlaza, con la sala tercera del museo. En ella, en la unidad temática titulada "Los orígenes de la renovación plástica en Málaga", estos cuatro pintores están acompañados por el resto de miembros que formaron parte de la Peña Montmatre y después, a la vuelta de la visita a Picasso, se incorporaron al Grupo Picasso tal como lo bautizó Picasso. En ese espacio, en intima comunicación con el anterior, en donde se exhibe cerámica de Picasso, se quiere explicitar su influencia en el ambiente artístico malagueño y las distintas opciones que los artistas locales adoptaron una vez que asimilaron sus mensajes de ruptura, experimentación y compromiso con la modernidad y la vanguardia.
De esta manera se ha formulado un itinerario de ida y vuelta en el que se relata la definitiva integración de Picasso con Málaga a partir de ese carismático viaje de Alberca, Virgilio, Guevara y de Ramón a Cannes; el impulso que supuso para el arte local dicha recuperación picasiana y la respuesta de los artistas locales a la misma. Un doble recorrido con el que se cumple diversos objetivos formulados en el MUPAM: difundir el arte local, mostrar fondos no expuestos de la colección municipal y rendir homenaje a sus artistas contemporáneos.
Teresa Sauret
Comisaria de la Exposición.